PERIODISMO ESPAÑOL DEL SIGLO XX
Los medios de información han sido uno de los elementos primordiales de este siglo. A causa de la evidente influencia que ejerce sobre la sociedad se le ha llamado al periodismo el cuarto poder.
La radio y la televisión han sido dos competidores muy duros con el periodismo en el siglo XX. Dado que los periódicos son más lentos en hacernos llegar la información, éstos han tenido que realizar periódicos con una información de fondo, para poder competir con la radio y la televisión.
La evolución de la prensa a lo largo del siglo fue:
  • A principios del siglo XX, mientras que en EEUU triunfa la prensa de masas, en
España sigue el antiguo modelo de prensa política, aunque los nuevos periódicos se definen como independientes (ABC, El debate, etc.). Estos periódicos buscan rentabilidad económica por lo que utilizan la publicidad como principal medio de financiación y no llegan a grandes tiradas por el gran analfabetismo que había. En 1910 empiezan a estar preparados para ser periódicos de masas. Estos periódicos tienen un lenguaje ágil, sufren una renovación léxica y estilística, tienen fotografías, hay secciones de fútbol, toros, etc. y además en ellos aparecen páginas especiales o suplementos.
  • Durante la 1ª Guerra Mundial los periodistas colaboran con el ejército.
Durante la 2ª Guerra Mundial, al igual que en la 1ª, también se emplearon los medios de información con fines propagandísticos.
Debido a la competencia de los nuevos medios, en este tiempo de guerras se desarrolló el fotoperiodismo, incluyendo en sus páginas imágenes que ya eran un lenguaje alternativo.
Después de este tiempo de guerras se utilizó la prensa como un servicio público, desarrollándose la teoría de la responsabilidad social. La expansión económica repercutió positivamente en el desarrollo del sector informativo.
Los Estados defienden la libertad de expresión, establecen normas de control y se convierten en dueños de diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión. Se produce la concentración de medios a pesar de las leyes antimonopolio.
Cabe mencionar también que después de la guerra civil, continuarán sólo algunos periódicos más o menos afines al régimen, y aparecerán revistas literarias como Escorial, Arbor, o el suplemento literario de Arriba, teñidas de un nacioalismo católico y conservador anclado en la vocerismo patriotero del régimen. El semanario El Español prestó cierta atención a las polémicas literarias de los 40 y 50 y fue plataforma para algunos autores jóvenes. Mucho más productivas resultarán revistas como Cuadernos para el Diálogo o Destino hasta que en 1966 se declare la libertad de prensa y aparezcan periódicos como Madrid, de marcado corte intelectual, a través del cual se dan a conocer muchos jóvenes artistas. En 1975 aparece El País y se afianza los periódicos regionales. La prensa afín al régimen desaparece. La relación entre literatura y prensa continúa viva, y pocos son los autores que no han probado suerte en columnas, artículos, críticas de las muchísimas publicaciones, suplementos, y periódicos que pueblan un panorama cultural de enorme variedad y riqueza.